Los surfistas, al igual que muchos deportistas de otras disciplinas, mejoramos nuestro rendimiento y elevamos el nivel cuando compartimos sesiones o nos enfrentamos en competiciones, a otros de igual o mayor categoría. Recuerdo que cuando regresábamos de una prueba del circuito europeo, nuestro nivel se había acrecentado inexplicablemente en tres días de competición y alguna sesión de baño libre, más que en tres meses de entrenamiento en las playas. Diversos factores pueden estar implicados en este acontecimiento:
– La motivación de superar a tus rivales (los mejores de Europa).
– El aprendizaje observacional.
– La imitación.
– La diversidad de estilos de surfear y de maniobras observadas.
– Los comentarios y tertulias entre profesionales.
Sea lo que fuere (quizás un poco de todo) un campeonato internacional era sinónimo de progreso y aumento del nivel técnico y táctico. Una de las frases tópicas del mundo del surf es “si quieres mejorar hay que moverse”. A esta frase no le falta, sin duda, razón.
En otros deportes y deportistas también comprobamos esta sensación.
André Agassi dice que contra quien más disfrutaba jugando era contra Pete Sampras, se emocionaba muchísimo. Afirma que nadie le hacía jugar como él, hacía que jugara a otro nivel, adoraba esas situaciones.
Mientras que otros deportistas enfrentaban ese reto con
miedo, a él le hacía feliz, se sentía ilusionado, ya que iba a poder desplegar todo su tenis lo que le iba a permitir llegar a otro nivel gracias a su contrincante.


Para mí sin duda hay un factor importante: el club

Las Dunas esta consigueindo que el surf, aún siendo un deporte individual, se entrene en equipo. El hecho de que todos nuestros surfistas se entrenen con iguales, mejores y peores, ha conseguido que los buenos no se duerman y que los menos buenos mejoren rápido para alcanzar a los otros. Siempre he pensado que nuestros esfuerzos como entrenadores de este club debían estar centrados en propiciar un clima positivo ente los deportistas, un ambiente de equipo cordial y unas relaciones entre sus miembros no sólo deportivas, en saber como inculcar que fuera del agua todos formamos un grupo y la competitividad se termina cuando ponemos los pies en la arena y nos desabrochamos el invento.
En ocasiones comentamos que esa es una de las clves clave de nuestro éxito.
Se me viene a la cabeza en línea con esto, cómo jugadores de fútbol como Saviola o Ezquerro gustaron de seguir años en el Barcelona sin apenas minutos en los partidos… quizás sea porque entrenar todos los días durante un par de años con jugadores como Ronaldinho, Eto´o, Messi, Larsson, Xavi, Iniesta, Deco, hace crecer a un futbolista tanto o más que si es titular en un equipo menor.
En fin, el surfista estimulado por surfistas de nivel se siente motivado, emocionado al entrenar con ellos, esto hace que eleve su producción, que dé lo mejor de sí, permitiéndole la oportunidad de aprender frente a los mejores.
Una medida habitual en el club Las Dunas es que nuestros monitores profesionales surfeen al menos una vez con todos los surfistas en un mismo entrenamiento. Nuestro club dispone de distintos grupos de entrenamientos según el nivel y las olas necesarias para cada surfista. Se trata de que los surfistas de  competición compartan una sesión con los que apenas llevan meses practicando el surf. Los entrenadores de este último grupo aseguran observar progresos y acciones técnicas todavía no experimentadas
en entrenamientos anteriores, a pesar de las innumerables intervenciones de estos entrenadores para conseguir dicha mejoría.
Los iguales son el sistema social en torno al cual se desarrolla la psicología individual de cada deportista. Este sistema supone el marco de referencia para el crecimiento técnico y sobre todo táctico. Un ejercicio que muestra los beneficios tácticos en un grupo homogéneo de surfistas es el siguiente:

“Con cuatro surfistas en el agua, se trata de que uno de ellos se
dedique a surfear y los otros tres impidan que el primero coja
olas, mediante un entrenamiento táctico y estratégico. Cada
cinco minutos el turno cambia y el perseguido pasa a perseguir
y obstaculizar”.

De esta manera se trabajan aspectos como los desmarques, los marcajes y la estrategia que tan de moda están últimamente en las competiciones de Surf y Bodyboard, y que desgraciadamente, están presentes incluso en categorías infanto-juveniles. Personalmente, pienso que este apartado no se debe empezar a trabajar hasta que los surfistas no se han aproximado a la alta competición. Otra ventaja de este ejercicio es la facilitación de un clima de desconexión después del ejercicio, generado por el entrenador. Esto último, genera la visión de dos ambientes separados, el de la competitividad en el agua y el de la cordialidad y amistad cuando el ejercicio acaba. Valores que ningún entrenador debe perder de vista.

Todo este trabajo sería imposible sin la presencia de iguales en un entrenamiento que ya pasaría a ser individual. En resumen, los iguales forman un papel fundamental en el proceso de aprendizaje y en la construcción de la personalidad, el estilo y las adquisiciones técnico-tácticas del surfista. Ésta es una de las connotaciones positivas que tiene la combinación del surf y la sociedad.

 

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